Estoy cansado de la lucha

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Yo también estoy cansado, y no estoy repitiendo la retórica de Facebook, en serio estoy cansado de la lucha. La ira es muy placentera pero también es pinche agotadora y yo he vivido lleno de ira desde que tengo memoria.

No siempre fui este personaje cínico que busca errores en los argumentos de la resistencia para justificar su propia apatía. Me hubieran visto en 2012, al frente de los contingentes, marchando y gritando, convencido de que la revolución estaba a un paso, de que ese era el año en que tomábamos el control de nuestro país. Luego la causa se desvirtuó y luchamos por convencer a nuestros voceros de que ya no hicieran tanta pendejada. Luego a la gente se le olvidó la causa, los malos ganaron, los buenos resultaron no ser tan buenos y la revolución se nos alejó unos cuantos años en el horizonte.

Ha pasado mucho desde la última vez que grité en público un argumento político lleno de convicción, principalmente me he informado. No lo digo en el sentido que usan los chairos cuando no estás de acuerdo con ellos, creo que hablo con humildad cuando digo que me he informado al punto de que mis convicciones más profundas de hace dos años hoy me causan vergüenza, principalmente la idea de que puedo etiquetar a los personajes del espectro político como buenos o malos.

He aprendido muchas cosas que contradecían los principios más básicos de mi doctrina política y en el camino busqué desesperadamente argumentos para conciliar mi vida de pequeñoburgés con la resistencia, porque pocas cosas son tan difíciles como admitir que has abandonado tus principios.

Un día leí en muchos medios internacionales que todo estaría bien porque es la primera vez en doce años que el PRI asumía la presidencia y nadie quiere cagarla cuando le dan una segunda oportunidad. Por un momento tuve paz, luego todo se fue a la mierda.

¿Qué puedo decir de la situación actual? Mucha gente más talentosa que yo ya ha escrito bastante al respecto y si no sabes qué está pasando en el país es porque vives bajo una roca o eres asesor de Peña Nieto. Jajaja, el chiste obligado de Peña Nieto, ¿qué gracioso, no?

Pues no, eso es lo que nunca entendí del impacto social de las tragedias. ¿Por qué hay páginas con nombres como “Memes revolucionarios” con miles de seguidores? Aún mis amigos con más claras convicciones políticas siguen compartiendo los mismos chistes de mal gusto y sus amigos se ríen con ellos porque… no sé, ¿es políticamente correcto reírse de los chistes sobre nuestros enemigos públicos a pesar del sexismo, el mal diseño o el ineludible hecho de que objetivamente son malos chistes?

En general estoy cansado de las consecuencias mediáticas de la tragedia, de las playeras de Ayotzinapa en 300 pesos, de los performances exhibicionistas de un montón de encueradas de clase alta que se hacen llamar feministas y de las selfies en las marchas. El otro día en Instagram vi la foto de una chica vestida de negro, frente al espejo, con el caption “El outfit para la marcha de hoy”, como si fuera al puto Vive Latino; no me la imagino posteando una foto igual con el caption “El outfit para el funeral de mi madre”.

¡Toma eso, gobierno!
¡Toma eso, gobierno!

Demasiada exposición a un solo tema cansa y, así como no quiero ver una foto más del culo de Kim Kardashian, tampoco me interesa participar de otra conversación de obviedades sobre la tragedia nacional donde todos se chupan los pitos mutuamente por ser tan estar tan indignados. Y perdón, pero compartir sin investigar videos de brutalidad policíaca del 2012 como si hubiera pasado este 20 de noviembre sólo hace peor el problema. No necesitamos más indignación basada en mentiras, la situación por sí sola es suficiente para hacer hervir la sangre. Necesitamos inteligencia.

Ante todo hay que entender que el gobierno no es el enemigo y es nuestra responsabilidad vigilar que no se comporte como tal. Los argumentos cínicos y sordos de las redes sólo evitan que se construya un diálogo real. Los moneros lo hacen porque al parecer su trabajo es buscar el aplauso fácil, pero nosotros somos mejores que eso, creo.

Hernández

Ya una vez hablé sobre los errores que la gente comete cuando defiende una causa. Una de las principales quejas fue que sólo hablo de la izquierda (o esa cosa que se le parece y tenemos aquí en México, por favor no me crucifiquen si creyeron que estaba hablando del PRD), que por qué no criticaba a otras corrientes políticas. Históricamente, en México la izquierda siempre ha sido el contrapeso del poder, la plataforma de diálogo de los que no tienen voz. Estoy seguro de que la derecha tiene gente tonta también, sé de un par de gays que votaron por el PAN, pero ellos me valen verga, a mí sólo me interesa la gente que podría cambiar al país si no hiciera tanta pendejada.

Si vas a asumir el dolor nacional como propio, debes ser impecable. Estar bien informado va más allá de compartir cien memes políticos diarios, debes leer varios medios y desconfiar de todos, comparar información y usar pensamiento crítico. Lifehack: si le das click izquierdo a una imagen del 2012, puedes hacer una búsqueda en Google antes de compartirla como si fuera de este año y quedar como un tonto.

¿Entonces nos quedamos callados? Pues no, aún hay plataformas más o menos relevantes que podemos aprovechar. Muchas veces me he preguntado de qué sirven las manifestaciones públicas frente al cinismo de la clase gobernante, pero ayer vi esta imagen:

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A pesar de su autocomplacencia, ese breve recuento nos habla de algunos logros de la opinión internacional sobre la situación del país.

Yo sólo sé quejarme y nunca he tenido una solución real a este tipo de problemas, pero creo que alertar a los medios internacionales es un buen inicio. Tu cuenta de Facebook probablemente no tenga tanta influencia en la opinión de otros países, pero hay medios al alcance de todos. Recientemente publiqué en Imgur una galería con información sobre la marcha del 8 de noviembre y de inmediato alcanzó la frontpage. A la gente le interesa lo que está pasando en México y hay que aprovechar el foco mediático, pero para eso hay que ser más listos.

La lucha es cansada y muchos medios que se benefician de tu indignación harán todo lo posible por agotarte, por eso tenemos que ser inteligentes, invertir mejor nuestra energía; compartir para hacer conciencia, no para ganar likes.

Y si eres anarquista, chúpame un huevo y déjale la lucha a la gente que sí entró a sus clases, tu protagonismo sólo le hace más daño a la causa que dices defender.



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Cuentan los que lo conocieron que una vez le dio una cachetada al Papa. A Ratzinger, no al otro.